ÉRASE UNA VEZ LAS LIBRETAS SOLIDARIAS…

Esta semana, en nuestro post, os contamos una historia diferente que no tiene mucho que ver con los eventos que solemos hacer habitualmente. Pero es una historia tan bonita que queríamos compartirla con vosotros.

Gracias a un grupo de gente con ganas de cambiar un poquito el mundo y de dar oportunidades a las personas que las necesitan, se llevan a cabo proyectos como este, en el que nuestra empresa participa aportando su granito de arena.

Hoy os contamos la historia de las LIBRETAS SOLIDARIAS.

Hace muchos muchos años, un grupo de personas decidió dar un paso adelante y crear una asociación donde poder dar una oportunidad a los jóvenes a través de la formación. Fundaron la Cooperativa Peñascal. En ella les enseñan un montón de oficios para que luego puedan incorporarse al mercado de trabajo.

Entre todos los trabajos que desarrollan, un día surgió una idea maravillosa y brillante. Se encontraron con un excedente de tela que se utilizaba en los años 50 para realizar colchones y decidieron dar una segunda oportunidad a este material usándolo para encuadernar libretas!!!

Cada una de estas libretas hace un gran camino ya que pasa por varias personas, desde las que las cortan hasta quienes las confeccionan y encuadernan. Manos que provienen de la Cooperativa Peñascal, desde donde se les ofrece esta segunda oportunidad para integrarse en el mundo laboral.

De esta forma, cada libreta es única y todas ellas solidarias, ya que ayudan a que muchísimos trabajadores puedan seguir adelante.

La empresa Perpetum Mobile, empresa de economía social que realiza artículos de textil del hogar y complementos, a través de la Cooperativa Peñascal, ha sido la responsable de que esta ingeniosa idea se haya llevado a cabo y son los responsables de que empresas como la nuestra hayan tenido la suerte de poder elegir este regalo para las Navidades pasadas y felicitar con él las fiestas a clientes, proveedores y a nuestros propios trabajadores.

Como podéis ver en las fotos, las libretas no tienen nada que envidiar a cualquier otra que podáis encontrar en el mercado. Son preciosas y nosotros estamos encantados con ellas.

Y así acaba este capítulo de las libretas solidarias, que dan otra oportunidad tanto a las telas de aquellos colchones de los años 50 como a todas las personas que las fabrican. Pero sólo es un capítulo. Estas historias tan bonitas esperemos que continúen muchos muchos años.

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